¿Cómo nos damos cuenta de que un niño está padeciendo acoso escolar?
Como
en toda situación traumática lo primero que observamos son varios cambios en la
conducta habitual de los pequeños. Entre ellos los siguientes:
No quieren ir a la escuela.
Disminuye su concentración y desempeño escolar y
en algunos casos incluso repiten el año.
Se muestran temerosos e inseguros.
Están tristes, se aíslan y sufren episodios de
ira y enojo.
Se muestran irritables.
Presentan dolores de barriga y cabeza.
Tienen dificultades para dormir (pesadillas y
miedos).
Presentan retraimiento y falta de comunicación
familiar.
Se quejan reiteradamente.
No quieren salir de casa o realizar actividades
que antes disfrutaban.
Se vuelven agresivos con sus hermanos.
Se aíslan de sus amigos.
Se hacen pis o caca.
Comienzan a mostrar trastornos de alimentación.
¿Se puede prevenir el acoso escolar?
Por
supuesto que sí, como toda situación no deseable se puede prevenir dentro de la
escuela capacitando a los maestros para la detección precoz de estas
situaciones.
¿Cómo podemos evitarlo?
Podemos
atajarlo con las siguientes medidas:
Trabajando con los niños favoreciendo la
resolución de problemas a través de la palabra y la participación de todos por
igual.
Respetando las diferencias y no tomándolas como
deficiencias.
Generando situaciones de cooperación y
solidaridad con proyectos concretos.
Hablando del tema del acoso sin ocultarlo.
Capacitando a todos los integrantes de la
comunidad educativa para detectar el acoso.
Creando un código de convivencia con reglas
claras.
Haciendo partícipes a los padres de estas
acciones.
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